La narrativa hispanoamericana (2ª mitad del XX). Tendencias, autores y obras
Desde 1940 comienzan los primeros intentos de renovación de la estética de la novela basada en la aparición de temas urbanos y existenciales, aunque perviven los viejos temas, sobre todo el tema social. Pero lo más llamativo es cómo junto a la realidad irrumpe la imaginación, de modo que realidad y maravilla aparecerán íntimamente ligados en la novela, aunque a través de distintos procedimientos según los autores: uso del mito, de la leyenda, de la magia, de la poesía. Esto es lo que se ha dado en llamar "realismo mágico" y alternativamente "lo real maravilloso".
Parte de la renovación formal se debe a la incorporación de elementos tomados de alguno de los grandes renovadores europeos de la o tomados del lenguaje surrealista, muchos de cuyos hallazgos lingüísticos se emplean para expresar lo maravilloso La novela de Juan Rulfo ,Pedro Páramo como modelo más acabado de realismo fantástico.
Pero es desde 1962 cuando se asiste tanto en España como en el resto de Europa al desarrollo sorprendente de la novela hispanoamericana, es el conocido Boom de la novela hispanoamericana. El “boom” no tiene carácter generacional. Lo llenan escritores de diversas edades y países, y frecuentemente con escasa relación entre ellos. Aunque sus estilos y preocupaciones son diversos puede afirmarse que en general son novelistas que siguen el proceso de renovación ya apuntado anteriormente. Así, en lo temático se continúa el desarrollo de temas señalado por la generación anterior y sobre todo se consolida la integración de lo fantástico y lo real.
Formalmente se confirma la inutilidad del realismo como vehículo para la expresión del peculiar mundo hispanoamericano, y en consecuencia se insiste en la renovación de técnicas novelescas a través de la incorporación de técnicas de la novela experimental. Muy en general (y no es aplicable a todos los autores) lo más destacable es la gran variedad de fórmulas narrativas: Es frecuente la ruptura de la línea argumental para constituir a veces verdaderos rompecabezas temporales; el uso de técnicas de contrapunto; la combinación o superposición de personas narrativas y puntos de vista; el empleo del monólogo interior... Junto a ello encontramos la experimentación lingüística, la insistencia en el derecho del autor a crear ficciones, por lo que con frecuencia se plantea la propia creación literaria como tema y la tendencia a unir diferentes géneros literarios bajo la forma de la novela.
Lo verdaderamente original de la novela hispanoamericana es que todo este proceso de renovación, lejos de convertirse en un puro experimentalismo estetizante, se pone al servicio de una literatura revolucionaria, muy comprometida con la realidad de una tierra sometida a violentos y traumáticos procesos históricos. De ahí la novedad que supone una novela muy equilibrada entre lo estético y la denuncia histórica, que ha servido de modelo a buena parte de la novela contemporánea no solo en Europa, sino también en otros ámbitos.
La lista de autores es enorme, podemos citar a Ernesto Sábato (arg.) ha cultivado una novela donde se interpolan frecuentemente largos fragmentos que son verdaderos ensayos. Algunos títulos son El túnel y Sobre héroes y tumbas; a Julio Cortázar (arg. pero nacionalizado francés poco antes de su muerte), en sus cuentos, el elemento fantástico surge con absoluta naturalidad y se mezcla impasiblemente con la vida cotidiana. Su máxima novela es Rayuela, una obra compleja que permite y propone al lector varios modos diferentes de seguir la lectura;
Gabriel García Márquez es el más influyente de los autores del "boom", especialmente desde que le fuera concedido el Premio Nobel. Sus primeras novelas cortas tanteaban ya en la búsqueda de la unión de lo real y lo fantástico y en la formación de un peculiar mundo imaginario, al modo de Faulkner. Así aparecen novelas cortas como La hojarasca, El coronel no tiene quien le escriba... Todos ellos crean el mundo fantástico de Macondo, y suponen por tanto un aprendizaje para escribir Cien años de soledad, la novela que marcó el surgimiento del "boom" y supuso todo un fenómeno en las literaturas hispánicas y tal vez en la literatura mundial
Mario Vargas Llosa (per. y con doble nacionalidad española desde 1995. Premio Nobel 2010) alcanzó fama desde su primera novela La ciudad y los perros, crónica y crítica de la formación en una escuela militar al servicio de la burguesía limeña. Novela muy compleja en lo formal superponiendo acciones, personajes y tiempos y empleando sistemáticamente el monólogo interior. Igualmente compleja y con un mundo rural aún más violento, La Casa verde. Conversación en "La Catedral" es un larguísimo diálogo en que se evoca el Perú de la juventud del autor para hacer una profunda crítica política, La Guerra del fin del mundo es una recreación alucinada de las guerras internas latinoamericanas.
El boom dejó en años posteriores un terreno favorable en editoriales y público para la multiplicación, muchas veces indiscriminada, de autores y títulos. Por lo demás dos corrientes simplifican el complejo panorama de la novela de los años setenta y ochenta: Así o bien el autor asume su papel de comunicador en una sociedad regida por los mass media, desplaza su producto estético (la novela) de un punto central y privilegiado y lo sitúa al mismo nivel que otras comunicaciones, como el cine, la televisión, el cómic, el pop, lo camp o el kitsch, de cuyos lenguajes y técnicas se aprovecha (En esta corriente se inscriben la narrativa de Manuel Puig o las últimas novelas de Vargas Llosa)o bien , en trayectoria opuesta, sacralizan el arte y sitúan la novela en un lugar privilegiado, sólo accesible a los iniciados; su elitismo les lleva a una escritura hermética, para minorías
EL CUENTO HISPANOAMERICANO
Junto con la novela, el cuento ha sido un género narrativo ampliamente cultivado en Hispanoamérica desde los años cuarenta hasta la actualidad. Recopilado en colecciones, ha dado títulos de gran calidad y originalidad. En algunos casos, el cuento ha adelantado innovaciones estructurales y lingüísticas que desarrollaron más tarde los escritores del boom de los años sesenta.
Los narradores de los años cuarenta y cincuenta han sido grandes cultivadores del cuento literario. Destaca la aportación extraordinaria de Jorge Luis Borges quienescribirá narraciones breves a las que denomina genéricamente ficciones. Destacan sus libros de cuentos como El Aleph.
Los relatos cortos de los narradores del boom ha pasado en algunos casos inadvertidos debido a la importancia de sus novelas. Además de García Márquez otros autores han cultivado
el género como Julio Cortázar muestra en sus cuentos - a veces bajo la influencia del surrealismo- una realidad compleja que suele aparecer parodiada. Destacan los relatos recogidos en Bestiario,
El perseguidor, Todos los fuegos, el fuego, Las armas secretas, Historias de cronopios y
famas, donde revela el absurdo de lo cotidiano con un gran sentido del humor.
Mario Benedetti (urugayo) refleja en Montevideanos, La muerte y otras sorpresas y Con y sin nostalgia la vida diaria y las circunstancias políticas de su país desde una postura comprometida con un lenguaje sencillo y coloquial. Mención aparte merece el cuentista Augusto Monterroso. Sus cuentos, muchos de ellos auténticos microrrelatos, tienden a la máxima condensación: Obras completas (y otros cuentos), La oveja negra y demás fábulas...
Desde los años sesenta a la actualidad el cuento ha sido parte importante en la obra
narrativa de autores como Mayra Montero (cubana), Isabel Allende, A. Bryce Echenique o
Antonio Skármeta






